La Mujer Araña es un proyecto de artesanía textil que nació casi por casualidad.

Lo que un día comenzó como un entretenimiento, con el tiempo acabó convirtiéndose en una profesión: actualmente me dedico a formar a nuevas tejedoras (¡y tejedores!) a través de cursos y talleres que imparto alrededor de Galicia.

Mi propósito es reivindicar el valor del tejido como verdadero oficio artesano, una actividad que nos permite ser más autosuficientes y al mismo tiempo nos proporciona grandes beneficios, tanto a nivel físico como emocional.

Después de casi una década dando clases, he comprendido que los grupos de tejido son un valioso instrumento de cohesión social. Desde entonces, propongo iniciativas que usan el textil como hilo conductor, para tejer comunidad con ovillos y charlas.

¿Por qué aprender a tejer?

 

Cuando pensamos en tejer, lo primero que nos viene a la cabeza son los cientos de tapetes de ganchillo que había en casa de nuestra abuela; pero lo único anticuado en esa idea es el concepto del tejido como un simple pasatiempo para señoras.

Tejer es un oficio artesano (igual que el trabajo del cuero, la cerámica o la cestería), un recurso económico importantísimo ¡especialmente en Galicia! Es un conocimiento, una habilidad, que nos brinda la posibilidad de confeccionar nuestra propia ropa liberándonos del circuito de consumo de moda rápida y sus cánones de belleza estereotipados.

Como todo trabajo manual, además, proporciona grandes beneficios a quienes lo practican: tejiendo se trabaja la coordinación y la motricidad fina; estimula la creatividad, favorece la concentración… Incluso a nivel emocional, es una terapia muy efectiva para el tratamiento de la ansiedad y la depresión.

Los movimientos repetitivos que se realizan al tejer calman el sistema nervioso, despejan la mente y permiten mayor claridad de pensamiento. No en vano muchos dicen que tejer es una excelente meditación.

 

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Iniciativas colectivas

 

A lo largo de todos estos años dando clase, en muchas ocasiones he sido testigo del nacimiento de relaciones entre personas que parecían no tener nada en común hasta que se sentaron alrededor de una mesa a conversar un rato.

Tejer lazos mientras se comparte una merienda acaba poniendo de manifiesto que siempre tenemos algo en común con la persona de al lado. Mucho más de lo que imaginamos en un primer momento.

Con el tiempo entendí que en estas reuniones no sólo se tejen bufandas, también se anudan vínculos; porque precisamente el tejido, una actividad tan lenta, nos obliga a bajarnos del carro de la prisa y nos permite conectar con más profundidad.

Por eso empecé a proponer actividades que persiguen la creación de tejido social a través del arte, espacios para conocernos y compartir jugando con hilos y agujas.

 

HEXAGONAL

Es el proyecto en el que estoy trabajando en este momento, una propuesta de creación colectiva para tejer redes sociales alejadas de lo virtual.

La idea es confeccionar una pieza de gran formato uniendo hexágonos tejidos por participantes de todo el mundo; una telaraña que simbolice las redes de apoyo y cooperación que mantienen unida nuestra comunidad. + info >>

 

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